Santo Domingo, RD. – La decisión del presidente de la Suprema Corte de Justicia, Luis Henry Molina, de no optar por un nuevo período al frente del máximo tribunal del país, ha colocado en el centro del debate nacional el proceso de renovación de la alta corte y el papel que desempeñará el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) en la escogencia de los nuevos jueces.
La salida de Molina, quien concluye un período de siete años al frente de la Suprema Corte, abre la competencia por la presidencia del alto tribunal y marca uno de los procesos institucionales más relevantes para el sistema de justicia dominicano en los últimos años.
Legisladores de distintas organizaciones políticas coincidieron en la necesidad de que la selección se realice con criterios de transparencia, independencia y méritos, aunque expresaron visiones diferentes sobre la influencia política en el mecanismo de elección.
PRM apuesta por una Suprema independiente
El senador del oficialista Partido Revolucionario Moderno (PRM), Dagoberto Rodríguez, sostuvo que el próximo presidente de la Suprema Corte debe estar comprometido únicamente con los intereses del país y actuar con plena independencia.
“El Consejo Nacional de la Magistratura tiene la responsabilidad de escoger un presidente de la Suprema que tenga un compromiso exclusivo con la nación y la sociedad dominicana”, expresó el legislador.
Rodríguez también reconoció la decisión de Henry Molina de no repostularse, destacando que había manifestado previamente su intención de permanecer solo un período.
“Es un hombre coherente, porque cumplió con lo que había dicho”, afirmó.
Oposición reclama un proceso basado en méritos
Desde la oposición, el diputado del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), Ramón Raposo, pidió que la evaluación y escogencia de los nuevos integrantes de la Suprema Corte se fundamenten en la capacidad profesional, la trayectoria judicial y la transparencia.
El legislador advirtió que en procesos anteriores se han generado cuestionamientos por presuntas decisiones previamente definidas en espacios políticos, por lo que insistió en la necesidad de que la ciudadanía perciba un procedimiento abierto y confiable.
“Lo importante es que la sociedad vea que se trata de un proceso diáfano y que las designaciones respondan al mérito y no a acuerdos políticos”, sostuvo.
PLD cuestiona composición del CNM
Por su parte, el diputado del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Charlie Mariotti Jr., reconoció los avances tecnológicos impulsados en la Suprema Corte durante la gestión de Molina, pero señaló que la integración actual del Consejo Nacional de la Magistratura otorga una mayoría política al oficialismo.
“El presidente de la República cuenta con una composición favorable dentro del Consejo Nacional de la Magistratura, lo que influirá en la elección de la nueva Suprema”, manifestó.
Mariotti recordó que el CNM está integrado por el presidente de la República, legisladores, jueces de la Suprema Corte y el presidente del Tribunal Constitucional, por lo que consideró que el componente político tiene un peso determinante en las decisiones.
PRSC apuesta por jueces de carrera
La diputada del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), Fiordaliza Estévez, defendió la necesidad de valorar a jueces de carrera con amplia experiencia dentro del Poder Judicial para ocupar la presidencia de la Suprema Corte.
“Existen magistrados con suficiente preparación y trayectoria para asumir esa responsabilidad, y deben ser tomados en cuenta”, expresó.
Un proceso clave para la institucionalidad
El Consejo Nacional de la Magistratura celebró este lunes su primera reunión y aprobó el cronograma de trabajo que regirá el proceso de evaluación y selección de los jueces que integrarán la Suprema Corte de Justicia durante los próximos siete años.
La renovación de la alta corte es observada con especial interés por diversos sectores políticos, jurídicos y sociales, debido a que las decisiones de este tribunal tienen un impacto directo en la administración de justicia, la seguridad jurídica y el fortalecimiento institucional del país.
La escogencia del nuevo liderazgo de la Suprema Corte será una prueba para el sistema democrático dominicano y para la confianza ciudadana en la independencia del Poder Judicial, en un contexto donde distintos actores reclaman que prevalezcan la transparencia, los méritos y el respeto a la institucionalidad.

