Panamá, EFE.— La solidaridad se ha convertido en un apoyo fundamental para el personal sanitario de Panamá, donde un autobús que operaba como barbería móvil fue acondicionado para atender a tres bebés prematuros, luego de que un terremoto de magnitud 7,7 provocara daños en hospitales y obligara a trasladar parte de los servicios médicos a espacios provisionales.
El vehículo, conocido como Boss Barber, fue cedido por un emprendedor y actualmente se encuentra estacionado frente al hospital público de Chitré, en la provincia de Herrera, una de las zonas afectadas por el fuerte movimiento sísmico.
En su interior, donde antes había espejos y luces LED, ahora hay pequeñas cunas, equipos médicos, medicamentos y personal especializado que procura mantener a los recién nacidos en condiciones adecuadas para su atención.
Yitzel Herrera, subdirectora regional de Salud de Herrera, explicó que los tres bebés nacieron antes de completar el período normal de gestación y requieren cuidados especiales, especialmente para regular su temperatura corporal y facilitar su respiración.
El autobús cuenta con aire acondicionado y recibió equipos adicionales para mejorar las condiciones ambientales, después de que los pequeños tuvieran que permanecer inicialmente a la intemperie, expuestos a las altas temperaturas.
Los bebés necesitan asistencia respiratoria, incluidos dispositivos como el CPAP, que ayudan a mantener abiertas las vías respiratorias y facilitan la respiración de los recién nacidos cuyos pulmones todavía no han madurado completamente.
Hospitales afectados y atención en espacios provisionales
La emergencia también ha obligado a instalar áreas de atención médica en calles, parques y otros espacios abiertos, donde los pacientes reciben asistencia bajo carpas acondicionadas por el Gobierno panameño y con apoyo de donaciones procedentes de Estados Unidos.
De acuerdo con los reportes oficiales citados, el terremoto ocasionó daños en 24 centros de salud y afectaciones en más de 2.000 infraestructuras, principalmente en la península de Azuero.
Aunque las autoridades no reportaron fallecidos y contabilizaron cerca de 30 personas con heridas leves, el sismo dejó importantes daños materiales, con carreteras afectadas por grietas y deslizamientos de tierra, además de viviendas, iglesias y edificios públicos deteriorados.
En las comunidades más golpeadas, algunos residentes se han instalado en parques y espacios abiertos por temor a permanecer en sus hogares. También se han organizado ollas comunitarias para garantizar alimentos a las familias afectadas.
Gobierno declara estado de emergencia
Ante la magnitud de los daños, el Gobierno de Panamá declaró el estado de emergencia y anunció la disponibilidad de 100 millones de dólares para atender las consecuencias del desastre.
Mientras continúa la distribución de ayuda humanitaria, las autoridades enfrentan el desafío de llegar a las comunidades más apartadas y restablecer los servicios esenciales. Entretanto, los comercios con más de un nivel permanecen cerrados por precaución y las clases fueron suspendidas en todo el país.
En medio de la incertidumbre, la transformación del Boss Barber en una unidad provisional de atención neonatal representa un ejemplo de cooperación entre el sector privado y los servicios de salud para proteger a los pacientes más vulnerables durante la emergencia.

